
Una carta desde el monte
26/06/2025
Perú movilizará USD 500 millones parala conservación de la biodiversidad al 2027
31/07/2025
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BH Meta, donde el paso del tiempo cede ante la quietud y la vida.
En el departamento del Meta se extiende uno de los esfuerzos de conservación de la biodiversidad, una de las más ambiciosas y discretas de nuestro país, mediante el cumplimiento de obligaciones ambientales: el Banco de Hábitat del Meta (BHM), que nace de los intereses por parte de los propietarios del lugar y Terrasos, como empresa especializada en inversiones ambientales, con el objetivo de crear un proyecto innovador que genere impacto y ganancias en la biodiversidad por medio de la conservación.
Este es el primer Banco de Hábitat de Latinoamérica, inició su trabajo y estructuración hace más de diez años, en el oriente colombiano, enfrentando desafíos ambientales y significativos debido a su vocación agropecuaria, minera y petrolera y con el propósito de dinamizar el proceso de conservación de la biodiversidad en predios privados.
Desde hace varias décadas se realizan actividades de conservación en algunas zonas de los llanos orientales, lo cual resulta crucial al estar ubicado en un punto de confluencia entre una zona megadiversa, como lo es la región Orinoquia, un ecosistema estratégico por su biodiversidad y servicios ambientales. Hoy se realizan esfuerzos que han permitido proteger especies endémicas, mantener corredores biológicos y mitigar impactos ambientales, asegurando así un equilibrio ecológico vital para las generaciones presentes y futuras.
Además, el trabajo continuo en esta área ha fomentado la participación activa de las comunidades locales, integrando saberes tradicionales con enfoques científicos para la gestión sostenible del territorio. Este modelo de conservación inclusiva no solo fortalece la resiliencia de los ecosistemas, sino que también promueve el desarrollo socioeconómico de la región bajo criterios de responsabilidad ambiental.
A simple vista, el proyecto se resume en cifra
El Banco de Hábitat del Meta, cuenta hoy con 1.352 hectáreas en donde se encuentran morichales, sabanas y bosques de galería, los cuales actúan como lugares de paso y refugio para la fauna silvestre. Es una unidad de manejo conformada por cuatro predios –Matarredonda, Rey Zamuro, El Recreo y La Colmena; Allí, el agua manda: lo inunda todo durante meses y luego desaparece, dejando atrás un suelo agrietado y fértil. Es un territorio de contrastes, donde el jaguar y el chigüiro comparten silencios ancestrales bajo un cielo inmenso. Se da la canalización de obligaciones ambientales de ocho expedientes distribuidos en seis clientes del sector hidrocarburos y energético.
Cabe destacar que es un trabajo continuo de crecimiento el que se vive en el BHM y se ha ido ampliado oficialmente ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible , por ejemplo en el 2017 el Banco contaba con 629 hectáreas registradas, para el año 2023 se amplió a 1.126 hectáreas, en donde se encuentran asignadas 646,03 ha, 12,03 ha en fase contractual, 454,55 ha disponibles y 13,84 ha para las instalaciones y obras del banco a la fecha de hoy, ya con la segunda ampliación hay disponibles 225,64 ha adicionales.
Arquitectas del bosque: el rol estructural de las especies nativas
A corte del 31 de diciembre de 2024, existen 30.083 plántulas de 35 especies nativas que han sido cuidadas con detalle, algunas apenas empiezan 593 están en camas de germinación y otras ya muestran su fuerza 11.709 crecen en zonas de desarrollo, mientras que 17.781 se preparan en áreas de rustificación, con crecimientos apicales que oscilan entre 3 y 55 cm.
Entre las especies que brotan desde el banco están nombres que suenan a selva y viento se encuentrán, la Hymenaea courbaril (Algarrobo), la Copaifera pubiflora (Copaiba), la Handroanthus serratifolius (Guayacán amarillo), el Enterolobium cyclocarpum (Oreja de negro), la Pseudosamanea guachapele (Guácimo), entre otras.
Elegidas no solo por su belleza o resistencia, sino porque son arquitectas del bosque, capaces de tejer con sus raíces y copas la estructura vital de un ecosistema sano tan necesario para estos morichales, sabanas y bosques ribereños.
El proceso no es inmediato ni sencillo. Rescatar plántulas en campo, mantenerlas en vivero, aclimatarse, prepararlas y, solo entonces, introducirlas, exige precisión y paciencia, a la par, se resguardan y cuidan zonas sensibles como humedales, nacederos de agua y corredores ecológicos, donde no se interviene, pero si se protegen, resguardan y se vigilan esos ecosistemas de cerca.
Sin duda, nada de este trabajo sería posible sin quienes están sobre el terreno todos los días, César Augusto Barrera Tamayo, representante Legal de Rey Zamuro SAS es el operador e interpreta el lenguaje del paisaje con cada paso con el apoyo de Juan David Rodriguez, Guardabosque del BHM, que no solo cuida las plántulas, vigila los nacederos o repara cercas, también es un puente de conocimiento entre ecosistemas. En 2024, compartió su experiencia con los equipos de los Bancos de Hábitat La Lope, Mata de Lata y Cañón del Río Cauca, todos ubicados en Bosques Secos Tropicales, nutriendo con su saber en los procesos del vivero, pero en una zona de vida muy diferente, como lo es el bosque seco tropical, lo cual le permitió también aprender, pues su experiencia se ha soportado en un bosque húmedo tropical, manejo de agua en épocas críticas y las sabanas del BHM.
"El bosque no se restaura solo. Necesita ojos que lo lean todos los días, manos que lo cuiden, y decisiones que se sostengan en el tiempo."
— Juan David, guardabosque del Banco de Hábitat del Meta
Responsabilidad ambiental que toma transforma territorios
Este compromiso ha sido posible gracias a clientes que hoy apuestan por la conservación desde la responsabilidad, preservar y restaurar no recae solamente en el territorio, el acompañamiento institucional es clave para sostener la operación. Solo en 2024, se realizaron 11 visitas técnicas al BHM, entre seguimientos operativos, recorridos con autoridades ambientales y visitas de clientes. Cada desplazamiento es logística, coordinación, recursos y compromiso. Cada presencia sobre el terreno traduce la voluntad de hacer de la compensación o inversión ambiental una acción concreta, medible y permanente, cabe destacar que algunos de los clientes están con el objetivo de una inversión forzosa de no menos del 1%.
Entre los clientes que actualmente direccionan sus obligaciones ambientales al BHM se encuentran: El Grupo de Energía de Bogotá , The Oil and Natural Gas Corporation Limited , El Oleoducto Central S.A. , Vetra Exploración y Producción Colombia S.A.S. , Cenit Transporte y Logística de Hidrocarburos S.A.S. y el Oleoducto de los Llanos Orientales S.A. .
Hasta la fecha, se han asignado 646,03 hectáreas ante el MADS dirigidas a obligaciones ambientales, como parte de los compromisos de estos clientes en sus procesos de licenciamiento y gestión ambiental. Y es ahí, donde la compensación ambiental deja de ser un trámite para convertirse en una inversión profunda en el tiempo, la salud del territorio y la posibilidad de reconciliarnos con la naturaleza.
El Banco de Hábitat del Meta es más que un proyecto ambiental, es una historia de gente que cree en la tierra, en sus ciclos y en su capacidad de sanar. Detrás de cada hectárea restaurada hay manos campesinas que siembran con paciencia, técnicos que escuchan el murmullo de los morichales y comunidades que enseñan, con su sabiduría ancestral, cómo convivir con el paisaje. Las empresas que apoyan esta iniciativa no solo cumplen una obligación legal; están invirtiendo en un futuro donde los niños del Meta seguirán viendo, el azulejo, el cucarachero o el copetón o pinche, cruzar el cielo y donde los ríos, gracias a los bosques que los protegen, seguirán cantando.
Aquí no hay soluciones mágicas ni atajos, hay jornadas bajo el sol cuidando plántulas, reuniones con abuelos que conocen los secretos de la llanura y noches de vigilia para que el jaguar tenga un corredor seguro. Es un trabajo lento, como el crecimiento de un árbol, pero imparable, porque cuando la conservación se hace con el corazón, cada pequeño logro, un brote verde, el regreso de un ave, el agua clara de un caño, se convierte en una victoria compartida. El Banco de Hábitat del Meta nos recuerda que otro mundo es posible, y que se construye entre todos, un día a la vez.

