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TNFD presenta su informe: Brasil y Colombia empujan la vanguardia regional.

El Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD) presentó su informe más reciente y confirmó una realidad: integrar la naturaleza a la estrategia de negocio es la norma. Desde la publicación del marco en septiembre de 2023, clima y naturaleza se entienden como un mismo desafío. Medir y reportar bien no solo dirige capital hacia la biodiversidad; también fortalece la resiliencia y la creación de valor a largo plazo.

América Latina y el Caribe destacan en este impulso, con Brasil y Colombia a la cabeza. La razón es clara: sectores como energía, agroalimentos, bebidas, minería e infraestructura operan en territorios donde el agua, los suelos y los hábitats definen costos y continuidad. Esto ya forma parte del análisis de riesgo y las decisiones de inversión, así como la adopción de estándares globales acelera la convergencia y la ejecución.

Colombia ofrece un caso que conecta el reporte con la acción. En la preparación de su propio informe, TNFD decidió compensar parte del proceso incluido el uso de herramientas de inteligencia artificial, mediante la compra de 55 unidades Tebu a través de Terrasos. ¿Qué es Tebu? Una unidad de biodiversidad que traduce la conservación en algo medible y comprensible: cada unidad protege 10 m² de bosque por 30 años, con seguimiento y resultados verificables. En este caso, la decisión equivale a 550 m² de bosque nublado conservado en Colombia, con co-beneficios claros: mejor regulación del agua, resiliencia frente al clima y protección de especies. El mensaje al mercado es directo: no se trata solo de reportar, sino de invertir en naturaleza con instrumentos que vinculan recursos a resultados concretos en territorio en el Banco de Hábitat del Globo y en consecuencia, crean valor para el negocio y para las comunidades.

El avance, sin embargo, no es lineal. Persisten brechas de datos a nivel de activo y de cadena de valor, y la heterogeneidad de métricas entre sectores dificulta la comparación y la toma de decisiones. Integrar naturaleza en la planeación financiera y en la gestión de riesgos exige elevar la conversación al directorio, definir responsabilidades claras y traducir la ciencia en criterios operativos. Las empresas que marcan el paso están abordando estos retos con pilotos TNFD, fortalecimiento institucional y el uso de instrumentos basados en resultados, como los créditos de biodiversidad, que facilitan movilizar recursos hacia objetivos verificables y acelerar el cierre de brechas.

El impacto en el negocio es concreto. Una divulgación creíble mejora la percepción de riesgo ante bancos e inversionistas especializados y abre puertas a mejores condiciones de financiamiento y a capital temático. La gestión de dependencias críticas —como agua, polinización y estabilidad de suelos— reduce la volatilidad de costos y la exposición a interrupciones en la cadena de suministro, especialmente relevante en agroalimentos, bebidas y energía. Al integrar naturaleza y clima, la empresa ancla su licencia para operar, anticipa exigencias regulatorias y minimiza contingencias legales y reputacionales. Al mismo tiempo, surgen nuevas fuentes de valor: portafolios de conservación y restauración, créditos de biodiversidad como Tebu y productos y servicios nature-positive que, además de compensar, habilitan ingresos complementarios y mejoras en la eficiencia del capital.

El llamado del informe es, en esencia, práctico: entender la materialidad de la naturaleza para el negocio, normalizar métricas con trazabilidad suficiente para auditoría y comparación, y anclar el reporte a decisiones y metas corporativas. Cuando los indicadores de naturaleza llegan a los comités de inversión, a compras y a gestión de riesgos, la asignación de capital se orienta hacia activos y geografías más resilientes, y los proyectos se priorizan por su retorno ajustado por riesgo en el tiempo. Esa es la frontera que Brasil y Colombia ya exploran con decisión: convertir el reporte en herramienta de gestión y la gestión en resultados de conservación que perduran.

Con el nuevo informe sobre la mesa, TNFD no solo ofrece un marco; señala una trayectoria. Y la región con Brasil y Colombia empujando la vanguardia demuestra que el camino es posible: reportar, gestionar y conservar como partes de una misma estrategia que protege la naturaleza y fortalece el valor empresarial.