Caso de Uso:
OCENSA
Características Principales
| Propósito Principal | Características Definitorias | Impacto en las Dimensiones del Negocio |
|---|---|---|
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• Cumplimiento regulatorio o contractual. |
• Comprador: Empresas o proyectos con obligaciones de impacto ambiental. • Impulsor: Marcos regulatorios nacionales e internacionales (por ejemplo, leyes de reforestación, leyes de humedales, compensaciones por áreas de reserva, políticas de deforestación). • Tipo de Impulsor: Cumplimiento. • Propósito Específico: Cumplir con los requisitos de la autoridad ambiental de manera costo-eficiente. Cumplir con las compensaciones por pérdida de hábitat, reforestación, políticas de cero deforestación o de uso del agua. • Alcance: Operaciones directas. |
• Legal: Los créditos de biodiversidad permiten a las empresas cumplir con obligaciones ambientales obligatorias y evitar multas o retrasos en los proyectos. • Financiero: Aunque los créditos ofrecen una alternativa costo-eficiente frente a los mecanismos tradicionales de compensación, la inversión está impulsada por el cumplimiento más que por la rentabilidad. • Reputacional: El cumplimiento puede mejorar la percepción pública al demostrar una gestión ambiental responsable. • Operativo: Los créditos de biodiversidad ayudan a reducir riesgos en la ejecución de proyectos al garantizar la alineación regulatoria y procesos de permisos más ágiles. |
Compensación de biodiversidad de OCENSA a través del Banco de Hábitat del Meta

OCENSA es el mayor operador de oleoductos de crudo en Colombia, transportando la mayor parte del petróleo del país a través del sistema OCENSA, desde el interior hasta la terminal de exportación de Coveñas, en la costa Caribe. La empresa hace parte del Grupo Ecopetrol a través de CENIT, la filial de transporte y logística de Ecopetrol; Ecopetrol es la principal compañía petrolera de Colombia y de mayoría estatal. Dada la magnitud de sus operaciones, OCENSA está sujeta a una estricta regulación ambiental, incluida la obligación de inversión ambiental del 1% para proyectos de infraestructura con impactos significativos en el uso del agua.
En 2018, OCENSA decidió consolidar sus obligaciones en una sola inversión en el Banco de Hábitat del Meta, un proyecto de conservación de 1.345 hectáreas en San Martín de los Llanos (departamento del Meta), administrado por Terrasos, en lugar de ejecutar intervenciones dispersas y de pequeña escala. El banco fue seleccionado porque se encuentra dentro de la misma cuenca del río Meta donde ocurren los impactos y ofrece equivalencia ecosistémica específica, incluyendo bosques de galería, morichales/humedales de palma y sabanas inundables estacionales. Esto satisface los requisitos de equivalencia espacial y ecológica establecidos en el Manual de Compensación por Pérdida de Biodiversidad de Colombia.
De acuerdo con el marco regulatorio colombiano, la inversión del 1% se calcula como un porcentaje del costo total del proyecto. En un banco de hábitat, este requisito se traduce en hectáreas mediante un precio fijo por hectárea que cubre acciones de restauración y preservación, monitoreo y verificación (MRV), administración y un fondo patrimonial para garantizar la permanencia. Para OCENSA, este cálculo representó una compensación de 215 hectáreas dentro del Banco de Hábitat del Meta.
La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó la inversión de compensación en 2019, marcando el primer caso en Colombia en que múltiples obligaciones de compensación se integran mediante un esquema de banca de hábitat.
Los pagos de OCENSA al banco de hábitat se estructuraron bajo un modelo basado en resultados: los desembolsos se realizaban tras la verificación por parte de ANLA de hitos ecológicos y de gestión específicos, como metas de restauración de hábitat, exclusión de ganado, control de especies invasoras y mejoras de conectividad. Aunque los pagos se completaron dentro del periodo inicial de cinco años, el Banco de Hábitat del Meta será gestionado y monitoreado por 30 años, con una parte de cada pago destinada a un fideicomiso para financiar la administración a largo plazo y asegurar resultados de conservación medibles y sostenibles.
Para OCENSA, este modelo ofreció una vía costo-eficiente y de alta integridad para cumplir con su obligación legal, reducir la complejidad administrativa y maximizar el impacto ecológico a escala de paisaje. El caso también sentó un precedente importante para que otras empresas de infraestructura y de petróleo y gas cumplan con los requisitos normativos mediante inversiones de biodiversidad a gran escala y basadas en resultados.
¿Cómo Funciona?
Las regulaciones ambientales son fundamentales para garantizar que las empresas mitiguen su impacto ecológico mediante inversiones estructuradas en la conservación de la biodiversidad. En el centro de este marco se encuentra la jerarquía de mitigación, que exige que las empresas primero eviten el daño ambiental, luego lo minimicen y restauren, y finalmente compensen los impactos residuales inevitables. Las compañías que operan en sectores de alto impacto como infraestructura, minería y energía deben aplicar esta jerarquía para gestionar su huella ambiental.
Cuando persisten impactos residuales, las empresas deben compensar u ofrecer mecanismos de compensación a través de inversiones en proyectos de conservación, utilizando créditos de biodiversidad, siempre que cumplan con los estándares de equivalencia ecológica y proximidad establecidos por la regulación. Para cumplir con estas obligaciones, las empresas pueden adquirir Unidades de Biodiversidad de Bancos de Hábitat, que son proyectos de conservación diseñados para restaurar y preservar la biodiversidad en áreas de importancia ecológica. Cada unidad representa acciones y resultados de conservación medibles y respaldados con evidencia.
Al facilitar el cumplimiento mediante Unidades de Biodiversidad, los reguladores ambientales crean un mecanismo para que las empresas satisfagan sus obligaciones legales de manera costo-eficiente, efectiva y práctica. Este enfoque no solo simplifica los procesos regulatorios, sino que también asegura que las inversiones del sector privado contribuyan de manera significativa a la conservación de la biodiversidad, alineando el cumplimiento normativo con objetivos más amplios de sostenibilidad.

En el lado izquierdo del diagrama está la empresa responsable de los impactos ambientales negativos. Esta empresa está sujeta a requisitos de compensación de biodiversidad establecidos por la autoridad ambiental durante el proceso de licenciamiento. Para cumplir, la empresa firma un contrato con un Banco de Hábitat por un número de Unidades de Biodiversidad equivalente a su obligación de compensación. Los operadores del Banco de Hábitat implementan actividades y documentan resultados que les permiten emitir dichas unidades. A medida que se cumplen los hitos y las unidades se transfieren, la empresa reporta avances a la autoridad ambiental para su verificación tanto en sitio como mediante documentación oficial.
A través de este proceso, la inversión de la empresa se convierte en Unidades de Biodiversidad, cada una representando resultados de conservación verificados en 1 hectárea de tierra gestionada de manera legal, técnica y financiera por 30 años. Estos resultados verificados se registran formalmente en un libro público, en el informe de cumplimiento de la empresa y en los registros de la autoridad ambiental competente.
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